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La Facultad

Entrevista con Marta Herrera, Profesora FACISO y ganadora de una Mención de Honor del Premio Nacional de Ciencias de la Fundación Alejandro Ángel Escobar

Con una investigación sobre la historia colonial de los indígenas Awá, la profesora Herrera, parte de nuestra #ComunidadFaciso, ha sido honrada con esta mención.

En esta entrevista nos habla sobre su investigación, de sus elecciones profesionales y comparte algunas recomendaciones para los estudiantes de Ciencias Sociales:

Comunidad Faciso (CF): ¿En qué consistió la investigación?

Martha Herrera (MH): En esta investigación, estudio la historia colonial de los indígenas Awá Kwaiquer de Nariño, preguntándome también sobre la historia de estos grupos antes de la invasión europea del siglo XVI. Busco con ello estudiar la historia larga de estas comunidades y de las que han ocupado las tierras bajas del Pacífico colombiano durante milenios. Para realizar la investigación encontré documentación de archivo que puede ser utilizada para conocer mejor a estas poblaciones, si bien su procesamiento resulta un tanto difícil de analizar. Se trata de numeraciones o censos de población, realizados en diferentes épocas del período colonial, que incluyen nombres indígenas de la población, relaciones de parentesco, composición de las comunidades y mucha otra información codificada que se puede extraer mediante su análisis cuidadoso.

Comunidad Faciso (CF): Qué significa para usted este reconocimiento de la fundación

Martha Herrera (MH): Es muy satisfactorio, le estoy muy agradecida a la Fundación, esta es la segunda vez que obtengo un reconocimiento de esta importante y reconocida institución; obtuve el Premio Nacional de Ciencias Sociales en el 2000 y esta vez tengo esta mención que me gratifica mucho, me siento muy honrada, ha sido una recepción muy generosa a mi trabajo

(CF): ¿Por qué estudio Ciencia Política y como se enlaza con la Historia y la Geografía para ser la investigadora que es hoy?

(MH): Cuando uno sale del colegio tiene tantas posibilidades… yo pensaba en Ciencia Política, también pensé en Medicina, pensé en Derecho, estuve pensando en Ciencias del Mar… había muchas cosas que me llamaban la atención, pero la idea fue que la Ciencia Política era nueva y era una forma en la que se podría trabajar para que el Estado mejorara la situación de la gente, la situación del país, que era una opción para transformar el sistema político que presentaba tantos problemas por la forma como se manejaba.

Esa fue la idea con la que entré a estudiar Ciencia Política, era nueva, de las primeras promociones. Después de salir de Ciencia Política, trabajé en la Administración Pública. Una amiga y mi compañera de carrera quería que yo trabajara con ella y me dijo “para poder estudiar al Estado, hay que conocerlo por dentro”. Fui y conocí al Estado como 10 años por dentro, llegue a un cierto nivel relativamente alto, debería haber seguido carrera burocrática, administrativa pero no me gustaba.

Hice mi mejor esfuerzo, pero eso no era lo mío y en esos días, algunas compañeras amigas mías hablaban de una maestría de Historia en la Nacional que era muy buena, a mí siempre me había gustado la historia entonces decidí entrar. Se acabó la administración Barco, y yo salí; me ofrecieron un cargo alto, pero puse un salario altísimo para no aceptar.

Empecé a estudiar historia en la Nacional y empecé a descubrir la interesante dinámica de los procesos en el periodo colonial y la riqueza de la documentación. Hice mi tesis sobre la historia colonial de la Provincia de Santa Fe, que es parte del actual departamento de Cundinamarca, y me centré en la institución del corregidor de naturales. Básicamente analicé la composición de la población, y su ordenamiento territorial y administrativo.

Ahí apareció todo el problema espacial, la importancia dela organización del espacio, de cómo lo relacionado con ese aspecto tiende a verse como lo natural, lo que puede darse por sentado. En contraposición a esa aproximación lo que logré apreciar es su gran importancia para entender cualquier fenómeno histórico y el papel que juega en la legitimación, en la “naturalización” de un orden específico.

Me fui a hacer el Doctorado en Geografía en la Universidad de Syracuse, y allá hice la tesis sobre ordenamiento espacial y control político en el periodo colonial en los Andes centrales, es decir en la parte de Santa Fe y Tunja; y las llanuras del Caribe, que eran las antiguas provincias de Cartagena y Santa Marta. Con ese texto obtuve el Premio Nacional de Ciencias Sociales de la Fundación Alejandro Ángel Escobar.

Después empecé a trabajar en la Universidad Javeriana, luego en la Nacional y finalmente me vinculé con la Universidad de Andes. Recién terminé esa tesis, empecé a estudiar el suroccidente colombiano. Publiqué un libro sobre la provincia de Popayán y concluí otro sobre los Awá, que recibió Mención de Honor del Premio Nacional de Historia del Ministerio de Cultura y el Instituto Colombiano de Antropología en el año 2013 y ahora la Mención de Honor del Premio Nacional de Ciencias de la Fundación Alejandro Ángel Escobar.

Ha sido una investigación muy muy difícil, con documentación de muy difícil acceso, la mayoría estaba en Sevilla (España). Esta investigación ha sufrido cualquier cantidad de accidentes, ha sido complicada; pero También me ha enseñado mucho y me ha proporcionado inmensas satisfacciones.

Con estas investigaciones se ha ido configurando mi interés en lo colonial, pero también la importancia de su proyección hacia lo prehispánico. En general tiende a pensarse la historia desde la colonia (con un vago antecedente en lo prehispánico), con lo que se pierde la historia larga que se remonta a la ocupación del territorio. A veces es como si lo prehispánico desapareciera y se pierde la dimensión de su importancia que nos acompaña en forma muy marcada hasta nuestros días. Las comunidades subsisten, la sociedad como conjunto porta muchos elementos derivados de aproximaciones y prácticas nativas, que se interrelacionaron con elementos culturales de la población africana, europea , musulmanes, sefarditas…. Somos una mezcla de muchas cosas.

(CF): ¿Qué es lo que más le gusta de su faceta como investigadora?

(MH): Aprender, ver nuevas posibilidades, ver que las cosas pueden ser distintas de lo que uno piensa, que existen muchas formas de pensar algo, de verlo y de actuar frente a algo. Abre muchos mundos, muchas posibilidades de entender la sociedad en formas distintas y como todo se ve de forma distinta

(CF): ¿Y qué es lo que menos le gusta?

(MH): Que queda uno metido entre cuatro paredes los días de sol (risas)

(CF): ¿Qué le recomienda a los estudiantes de historia y ciencias sociales para que lleguen a su ejercicio profesional sin ansiedad?

(MH): Decirles que el camino se va abriendo, los caminos que son de uno se van abriendo, que traten de disfrutar esos caminos… la vida es una, se vive una vez - o pues eso pensamos no sé cuál será la verdad – pero es importante tratar de disfrutar lo que se está haciendo. Recomiendo hacer algo que yo no he podido hacer como quisiera: pensar que uno si puede estar tranquilo, que las cosas van a salir… es como tratar más de fluir que de imponerle a la vida las cosas, fluir en la vida que imponerle un proyecto y también con la investigación es así, a veces uno trata de imponerle a un problema lo que debe ser y realmente lo que debe hacer es mirar como es el problema para poderlo entender.

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