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La Facultad

César Muñoz, estudiante de la Maestría en Antropología y ganador de reconocimiento por su investigación en Enfoque de Derechos

  • Comunicador social y ad portas de obtener la maestría en Antropología, César Muñoz nos cuenta sobre su trabajo y recorrido profesional.

Comunidad Faciso: ¿En qué consistió la investigación?

César Muñoz: En esta investigación que se llama “Desaparición forzada: muerte, liminalidad y administración del cuerpo”. Etnografías de laboratorio y de morgue, trato de unir dos cosas que para mi son fundamentales en la maestría: los diálogos que realizo con el profesor Alejandro Castillejo, del Programa de Estudios Críticos de las Transiciones, haciendo parte del mismo; y por otro lado el acumulado que ya tenía por ser miembro de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos ASFADDES.

El segundo momento en este proceso es hacer un estado del arte de lo que había en términos académicos sobre desaparición forzada. Encontré como dos grandes relatos. Por un lado los relatos de los familiares, de tipo testimonial, que lo han venido construyendo desde hace muchísimos años, pero que ahora tuvieron un auge con lo que hemos llamado como el Boom de la Memoria, con el surgimiento del Centro Nacional de Memoria Histórica. El segundo gran relato encontrado es el que surge después de Justicia y Paz cuando la nación y la sociedad se empieza a enterar por parte de los medios de comunicación, de que en Colombia habían miles y miles de fosas comunes.

En esos dos grandes relatos quedaba una cosa por fuera y fue lo que dio surgimiento a mi investigación y era el papel de los forenses en todo esto, de los médicos forenses, de los antropólogos forenses. Hago ese recorrido histórico para llegar al momento actual y en el momento actual, lo que hago es meterme a la morgue y al laboratorio de identificación de medicina legal en Bogotá y ver como se produce conocimiento allá. Eso lo hago académicamente desde lo que se conoce como los estudios sociales de ciencia y tecnología, para decir que lo que conocemos como estudios científicos no son propiamente objetivos sino que median una cantidad de relaciones de tipo social, cultural, religioso.

El hecho de tratar con cuerpos descompuestos, sin identidad hace que los científicos forenses asuman una postura frente al conocimiento que están construyendo y eso un cuestionamiento a la manera como se ha venido mostrando, por parte de los medios de comunicación, que la labor forense es una labor puramente objetiva. Otra de las grandes conclusiones es que alrededor de los cuerpos sin identidad en Colombia se ha construido toda una cultura de la indiferencia y de la necesidad de quitarle toda posibilidad de que ese cuerpo pueda todavía interactuar dentro de la sociedad, toda vez que desde mediados de la época de la violencia, esos cuerpos han sido receptores de mensajes de violencia muy fuertes. Lo que se hace con OCHA - Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios - es una presentación de esta propuesta de investigación, como ASFADDES y como PECT, para ir tanteando el cómo iba a ser recibida por las instituciones de tipo humanitario. Personalmente no habían muchas expectativas, hicimos la presentación con miras a un reconocimiento que hacen ellos y el Instituto de Estudios Humanitarios en el marco del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria y con sorpresa al mes y medio nos confirmaron que la investigación había sido reconocida en la categoría Enfoque de Derechos por la pertinencia, lo novedoso que resulta una investigación académica en desaparición forzada y también lo novedoso que puede resultar el hecho de una persona que habita varios espacios como el de la academia y la actividad social y política, como soy yo dentro de ASFADDES, dentro del PECT, decide salirse de ahí.

Comunidad Faciso: ¿Qué tan sencillo fue quitarse los zapatos del activismo y ponerse los del científico forense?

César Muñoz: No es tan fácil, porque las personas que venimos cercanas a la actividad social y política, nos hemos acostumbrado a conversar entre nosotros y no es fácil escuchar otras posturas frente a los mismos problemas que nosotros vemos y más aún cuando esas posturas son de carácter tan técnico. Uno de los inconvenientes más complicados pero que más me permitió disfrutar la investigación y el trabajo de campo, fue el desconocimiento total que tenía de la medicina forense, les decía “no distingo una tibia de un peroné”.

Otra de las cosas por las cuales tenía que hacer énfasis (sobre todo por los tomadores de decisiones en Medicina Legal) era porqué pensaban que yo iba a hacer una auditoría frente al trabajo de ellos. Empezar a generar puntos de encuentro entre mi conversación - muy ligada a los términos sociales - y la conversación de ellos - muy ligada a los términos técnicos - fue complicado pero cuando se logra romper esa barrera se da cuenta – y es también una de las grandes conclusiones a las que he llegado- que los científicos forenses tienen una historia social que la nación está en deuda de escuchar. Ellos han sido relegados a ser los auxiliares de la justicia y en esos términos, las instituciones judiciales solo han reconocido el testimonio del forense cuando es de perito, cuando da un dictamen objetivo; pero ellos tienen la historia – sobre todo la gente que más edad tiene – completa de lo que fueron y han sido estos años de guerra

Donde hubo una barrera más fuerte – aparte de la barrera burocrática que pueden tener estos procesos – fue el hecho de ser periodista. Ellos tenían pavor de que un periodista se les fuera a meter a la morgue por diferentes experiencias que han tenido con periodistas muy reconocidos que han entrado y han hecho noticias morbosas y sensacionalista sobre el cuerpo y la muerte. Una de las conversaciones que más recuerdo fue días antes, cuando ya estaban los permisos y todo para entrar a la morgue, la primer observación muy directa que me hace un médico forense es “esperamos que usted no vaya hacer lo que hizo Fulanito, un periodista muy reconocido, y es comparar nuestros procedimientos médicos con la violencia que ejercían los paramilitares”, me sorprendí y él dijo “si, porque una persona vino, entró un día a la morgue y dijo que la manera como un cuerpo se abre en la morgue es idéntica a la manera como el cuerpo es asesinado por un paramilitar y luego descuartizado y desmembrado”. Ellos tenían ese miedo y la manera como resolví ese asunto fue decidir entrar durante dos meses seguidos en etapas de dos y tres días por semana.

Lo que me pude dar cuenta es que es un procedimiento médico igual que los otros procedimientos solamente que aquí el paciente está muerto y eso me permitió romper el sesgo que podía tener para no ir a hacer el tipo de relaciones descritas antes y más bien hacer lo que en antropología se llama etnografía, empezar a generar otras relaciones más allá de las relaciones que uno hace de sentido común; poder identificar relaciones de tipo cultural, de tipo jerárquico, de tipo corporal… pero cortando el morbo que uno puede tener ante un cuerpo al cual se le está haciendo una necropsia. Esa fue la faceta más complicada, porque solo hasta que ellos se dieron cuenta que no iba a hacer ese tipo de interpretaciones fue cuando ya me empezaron a contar cosas – muchas de las cuales no van a salir dentro de la investigación por muchas razones, pero que si fueron fundamentales para comprender la relación que se genera en el momento de la identificación.

CF: ¿Alguna ocasión que le haya impactado mucho de esta investigación?

CM: Los primeros días entré con una antropóloga del Equipo Argentino de Antropología Forense EAAF que vino a hacer lo que ellos llaman rotación, entré con ella todo el tiempo y ella me explicaba. Como a la tercera o cuarta vez que entramos, empezamos a ver el cuerpo que le correspondía al médico con quien entrabamos, era el cuerpo de un hombre negro y ese cuerpo tenía múltiples violencias previas a su muerte. Había acabado de salir de la cárcel, al día siguiente de salir de allí fue asesinado, su cuerpo tenía cicatrices en el estómago de lo que habían sido las peleas en la cárcel, cortadas, rayones… era un dibujo de rayones en el estómago y sus muñecas estaban con intentos de suicidio.

   Ahí me di cuenta de la manera como en los cuerpos violentados se mezclan todas estas violencias que son de carácter estructural, es decir que al personaje no lo mató la bala que disparó el asesino sino que las condiciones sociales en las que él seguramente creció, le abonaron el terreno paso a paso para que su destino final fuera la muerte violenta.

La mujer (antropóloga forense) remata con una observación que es el prefacio de un capítulo y ella me dice, “quizás este hombre en toda su vida nunca tuvo tanta atención como hoy” y tenía mucha razón, porque había un médico y un técnico en relación con él; además habían unos ocho estudiantes de medicina pendientes de qué pasaba con él.

Hay unos cuerpos que sorprenden mucho por sus condiciones, pero creo que la muerte misma le permite a uno comprender mucho más la vida. La manera como los médicos asumen unos cuerpos y otros deciden que no; hay mujeres que deciden que no asumen cuerpos de mujeres que han sido violadas y asesinadas; hay médicos padres que asumen en la medida de lo posible no hacer necropsias de niños violados. Como incluso el científico más objetivo tiene distancias frente a lo que le puede llegar a tocar y hay unas muertes que tocan profundamente. Entonces todo en la morgue es sorpresa y yo salí, por suerte, en el momento en el que todavía me sorprendían las cosas. Seguramente si uno está durante un año o dos termina por acostumbrarse a la muerte.

CF: ¿Evidenció acostumbramiento en los científicos?

CM: Necesariamente se tiene generar un tipo de distancia entre su objeto de investigación y su vida personal. Hay cosas que me guardo, sobre el cómo ellos tramitan eso, como tramitan la muerte diaria, pero lo que me pude dar cuenta y es un cuestionamiento muy directo a Medicina Legal, es que no se ha pensado la administración de la muerte. Qué quiero decir con eso, que los riesgos y la seguridad social es la misma que tiene un trabajador en una oficina o en un banco; además de un beneficio que es el de las vacaciones que son largas, pero no se ha pensado en cómo estos técnicos y estos médicos tramitan la muerte en su vida cotidiana. Y eso creo que es necesario que lo empiecen a hacer en estos momentos porque se nos viene un proceso de posconflicto donde seguramente estas personas que históricamente no han tenido un papel fundamental dentro de las ciencias sociales van a tener que tener un papel fundamental.

Por ese lado la investigación me permite comprender muy bien esos procesos, no me quedo solo con el juicio de una parte pero tampoco termino salvando a estas personas, es un poco comprender la complejidad que existe en la administración de la muerte. Y una cosa que requiere mucho más trabajo y que no va a quedar desarrollada totalmente en la tesis pero es la posibilidad de que los muertos también dan testimonio y esto tiene que ver con una comparación que hice de lo que fue la segunda guerra mundial cuando los cuerpos se esfumaron en hornos crematorios como también nos pasó acá pero en nuestro caso tenemos un capital de conocimiento y es que muchos cuerpos se han encontrado, a esos cuerpos habrá que preguntarles no solo de carácter científico sino de carácter social, qué les sucedió y para eso se requieren y sería ese el objetivo final de esta investigación, que las prácticas médicas sean prácticas profundamente emocionales, sean prácticas cercanas a los familiares de las víctimas y sean prácticas sensibles frente a lo que significan la muerte y el dolor.

En la medida de que estas prácticas sean así se podrán construir unos relatos que van más allá de los mecanismos de modo, tiempo y lugar propio de los testimonios judiciales; de la parte fría y calculada de un informe de necropsia. Se podrán construir los testimonios juntando las tres relaciones que fueron parte fundamental de mi investigación[CM1] : los familiares sobrevivientes – del cual yo hago parte -; los expertos forenses y los mismos cuerpos sin identidad, los cuerpos entendidos no solamente como un objeto de investigación sino los cuerpos entendidos como una entidad que tiene agencia, que tiene posibilidad de contarnos de decirnos que todavía tiene la capacidad de dar testimonio.

Profesor Alejandro Castillejo
Profesor Alejandro Castillejo

La Universidad de los Andes ha puesto un punto alto específicamente con este programa de investigación (Programa de Estudios Críticos de las Transiciones) donde se estudia la violencia no solo desde las teorías clásicas de estudio de la violencia sino que también se están generando nuevos elementos de análisis y de investigación. Alejandro está coordinando una investigación grande que va a recoger esta parte mía y se llama Tras los Rastros del Cuerpo.

Él es uno de los pocos académicos de alto nivel que yo conozco que están profundizando en la desaparición forzada. La desaparición forzada necesariamente requiere de académicos y de intelectuales que estén dispuestos a gastar el tiempo necesario para saber que pasó, no solamente de ir hacerle una entrevista a un familiar de una víctima, salir, escribir, volver eso un artículo indexable, publicarlo, seguir con su cuento. Se necesitan fuertes relaciones y yo creo que el PECT ha puesto un punto alto estableciendo unas fuertes relaciones interpersonales entre investigadores, intelectuales, familiares de víctimas, científicos forenses. Relaciones que nos generen investigaciones más sensibles y no investigaciones frías ni investigaciones puramente teóricas.

CF: ¿Por qué estudió comunicación social y la maestría en Antropología?

CM: Estudio comunicación social, en la Universidad Santo Tomás, experiencias muy cercanas y personales a la guerra en Colombia, me hacen escoger esa carrera específicamente porque tenía un énfasis que se llama comunicación en conflicto y era porque tenía un montón de historias personales que atraviesan lo que es la guerra; desde tiempo atrás estaba teniendo acercamientos a las organizaciones sociales, soy hijo de todas estas organizaciones y empiezo a hacer un trabajo después de que termino la carrera con ASFADDES, como miembro activo y responsable del área de comunicaciones y empiezo a tener fuertes debates y fuertes contradicciones personales con la disciplina.

Por un lado por el papel que había jugado en la desaparición forzada, de invisibilización, de insensibilización. Por otro lado por la imposibilidad de tener largos tiempos para conversar con la gente y si bien rescato los medios que tiene el periodismo como son la entrevista y la crónica, la noticia me parece muy liviana para este tipo de temas y en ese proceso conozco a Alejandro (Castillejo) y él me dice “venga a estudiar antropología que seguramente las herramientas de investigación de la antropología le van a permitir profundizar esas preguntas que ahora tiene”. Me gusta la idea, me gusta específicamente la posibilidad de generar puentes entre ASFADDES y la academia y me vengo a estudiar acá. Soy becado de la Universidad, me aceptan y paralelo al trabajo que venía haciendo, empiezo a profundizar en los espacios académicos para darme el tiempo de estudiar seriamente la maestría, me quedo con un solo trabajo laboral, que es el trabajo en la Comisión de Búsqueda –en su momento-.

Este trabajo de investigación y el resultado, cualquiera que sea, ha sido posible debido a las profundas conversaciones con mi director de tesis, no es un tema puramente académico sino de una persona que está totalmente comprometida con la investigación y creo que es un elemento fundamental para todas las instancias de posgrado, saber muy bien quién es la persona que le va a dirigir su trabajo para poder generar empatía en lo que uno está pensando y lo que el director está pensando.

Utilicé todas las herramientas de la universidad, la misma biblioteca para mí fue fundamental porque poder hacer la inmersión en lo que es la ciencia forense, tuve que leer libros de medicina legal, tuve que hacer una revisión de la hemeroteca desde 1930 hasta acá y eso solo se puede lograr con los recursos que tiene esta Universidad.

La amistad con el profesor Alejandro Castillejo me permitió comprender que la antropología podía ser la herramienta para profundizar en estos conocimientos; pero también el acceso que tuve previo a estudiar la maestría de documentos de corte etnográfico que hicieron y me incentivaron de las cosas que se podrían escribir con el capital que tenía y que no estaba tan seguro de que lo pudiese hacer desde el periodismo. Me di cuenta que muchas de las cosas entorno a lo que hago, alrededor de la desaparición forzada y de la violencia, se podría alimentar muchísimo de la etnografía, porque la gente no necesariamente le quiere dar una entrevista a uno sino que la gente le quiere contar y quiere que uno la escuche y eso no siempre debe salir a nombre de alguien sino que esa es la relación que uno genera en el territorio con la gente. Me di cuenta que era eso lo que quería hacer y me gustó profundamente y ya los métodos de investigación no me eran indiferentes. Lo que me interesa es generar algún tipo de conocimiento entorno a las relaciones sociales que uno tiene como investigador con otros y contar lo que la gente le cuenta a uno, creo que la disciplina que más se acercaba a lo que quería era la antropología y no otra.

CF: ¿Qué mensaje le da a quienes estudian en la Facultad y estudian ciencias sociales?

CM: Les diría es que no se metan al posgrado de una vez. Le diría a la gente de pregrado y sobre todo a la de antropología que se vayan y caminen, que trabajen con la gente, que se metan con las instituciones que sean empleados un tiempo, que conozcan lo que es la realidad más allá del aula de clase y luego regresen y hagan la instancia de posgrado para que la instancia pueda tener de esos dos elementos que son fundamentales. . César Muñoz

Porque la instancia de posgrado no es solo el elemento académico sino también la posibilidad de generar hipótesis frente al mundo, de ideas frente a lo que es el mundo que le rodea a uno, para eso debe servir el conocimiento creo yo y ese debe ser el sentido de generar conocimientoSalgan del pregrado y vayan a recorrer el país a hablar con la gente a construirlo en el día a día y regresen con una idea un poco más clara de lo que es la realidad nacional y construyan el conocimiento que seguramente esas dos cosas le van a permitir generar conclusiones e ideas muy interesantes a lo que ha sido la realidad de Colombia.

Redacción y diagramación: Facultad de Ciencias Sociales. Fotografías: Mauricio Salinas R. Facultad Ciencias Sociales.

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